¿Cómo describir estos años en el colegio? Ver crecer a mis hijos dentro de Cumbres ha sido algo verdaderamente mágico. Lo comparo con el aleteo de una mariposa, porque no sé en qué momento crecieron.

Dicen que el tiempo pasa rápido, sobre todo cuando se vive bien, y así ha sido para nosotros: los años que mis hijos han pasado en Cumbres se nos fueron volando, casi sin darnos cuenta.

La mayor parte de la infancia se vive dentro del colegio, y me llena de tranquilidad y gratitud saber que una etapa tan importante de sus vidas la pasaron aquí. Es durante estos años cuando se va formando el carácter y, en Cumbres, han acompañado a mis hijos de manera integral, cuidando cada dimensión de su persona.

¿Cómo ha acompañado Cumbres su formación académica?

Aunque cada hijo es distinto, todos han ido alcanzando logros que los hacen sentirse felices y orgullosos. Algunos incluso me han sorprendido profundamente.

Recuerdo cuando mi hija mayor alcanzó el nivel de inglés C1 en sexto de Primaria; cuando mi hijo comenzó a interesarse por la historia y, de pronto, lo vi buscando programas sobre el Antiguo Egipto; lo bonito que lee la más pequeña; o el entusiasmo que despierta la clase de Science en el mayor.

Cada uno ha encontrado algo propio. Y eso me parece muy valioso: ver cómo cada niño va descubriendo y fortaleciendo sus habilidades, a su propio ritmo y desde aquello que le apasiona.

¿Qué lugar ha tenido el deporte en su crecimiento?

En lo deportivo, me encanta la motivación que brinda el colegio, haciendo del deporte una parte natural de su vida.

No solamente desde la competencia, sino como un camino hacia una vida activa, sana y equilibrada. El deporte se ha convertido en otro espacio para aprender, convivir, esforzarse y disfrutar.

¿Cómo ha influido el colegio en la formación de su fe?

En la parte espiritual es, quizá, donde más me han impresionado.

Han logrado sembrar en cada uno de mis hijos un amor verdadero por Jesús. Los cuatro viven su fe con autenticidad. Tal vez aún no entienden todo o no conocen todas las oraciones, pero han puesto a Dios en su corazón de una manera profunda.

Como mamá, entiendes la importancia de que tus hijos tengan una guía, un mástil al cual sujetarse cuando sienten miedo y tú no estás ahí para ayudarlos. Eso se los ha dado el colegio.

Lo veo en detalles pequeños, pero profundamente significativos: cuando su abuela estuvo enferma y los vi rezando el rosario; cuando el más pequeño lleva su cruz en los vuelos y la besa para sentirse protegido; incluso cuando la lleva a sus partidos de fútbol para pedir que ganen.

Son gestos sencillos que me confirman que la semilla ya está sembrada en ellos, fuerte y viva. Y eso, como mamá, me da una paz inmensa, porque sé que nunca se sentirán solos.

¿Qué significa formar parte de la comunidad Cumbres?

En lo social, el colegio también ha sido clave. No solo por las familias que forman parte de la comunidad, sino por la manera en que logra unirlas y convertirlas en una verdadera familia Cumbres.

A través de convivencias, actividades deportivas, apostolados, el Torneo de las Familias, el TDLA y muchas otras experiencias compartidas, se van creando lazos reales.

Estas vivencias han permitido que mis hijos construyan amistades verdaderas: amigos con quienes comparten dentro y fuera del colegio y a quienes han tenido la oportunidad de conocer en muchas facetas de la vida.

De Kinder a Secundaria: una historia que seguimos construyendo

Todo comenzó en Kinder y hoy ya estamos en Secundaria.

En el camino hemos ganado fe, conocimiento, habilidades deportivas, amigos, familia y muchísimas experiencias. Y lo más bonito es que casi no nos dimos cuenta de cuándo pasó.

Hay un refrán que dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

Yo ando con Cumbres.
Yo soy Cumbres.


Erica Caiña Hurtado
Mamá Cumbres
Cumbres International School México