

Hay algo que no encontramos en ningún libro ni está escrito en los programas académicos que preparamos cada año y que, sin embargo, vivimos todos los días en un colegio y, muchas veces, también en casa.
Creemos que venimos a enseñarles, a guiarlos, a formarlos y a prepararlos para el futuro. Y sí, esa es parte esencial de nuestra misión como colegio. Pero, en el camino, sucede algo igual de importante: ellos también nos enseñan a nosotros, todos los días.
Un niño no está pensando constantemente en lo que pasó ayer ni en lo que vendrá mañana. Está aquí: jugando, riendo, aprendiendo… viviendo de verdad.
Los niños nos recuerdan que lo importante sucede aquí y ahora, en esos pequeños momentos que muchas veces, entre las prisas de todos los días, dejamos pasar.
Se equivocan, vuelven a intentar, se levantan y lo hacen una vez más. Muchas veces, sin miedo al error y sin preocuparse por hacerlo perfecto.
Nos recuerdan que aprender no significa evitar equivocarse, sino tener la valentía de seguir intentando.
Para ellos, lo cotidiano puede convertirse en algo extraordinario. Una pregunta nueva, un descubrimiento, una idea inesperada… todo puede despertar curiosidad.
Nos invitan a mirar nuevamente el mundo con otros ojos y a no perder esa capacidad de sorprendernos por las cosas más sencillas.
Hacen amigos con facilidad, perdonan, vuelven a jugar y, sobre todo, confían.
A través de ellos recordamos que las relaciones más valiosas no se construyen desde la perfección, sino desde la autenticidad, la confianza y la capacidad de encontrarnos con los demás tal como somos.
En cada espacio, en cada recreo y en cada conversación hay algo que podemos aprender de ellos: de su alegría, de su creatividad, de su manera de ver el mundo y, sí, hasta de sus travesuras.
Porque educar también implica estar dispuestos a observar, escuchar y dejarnos sorprender por aquello que nuestros alumnos tienen para enseñarnos.
En Cumbres International School México sabemos que educar no es solamente transmitir conocimientos. Es acompañar la formación de personas íntegras, líderes con valores, pero también cuidar y potenciar esa esencia única que cada niño trae consigo.
Por eso, mientras los acompañamos en su crecimiento, vale la pena detenernos de vez en cuando y reconocer todo aquello que ellos despiertan también en nosotros.
Nuestros alumnos no solo están aprendiendo. Todos los días, con su manera de mirar, preguntar, intentar y descubrir el mundo, también nos enseñan a ser mejores personas. Y quizá ese sea uno de los aprendizajes más valiosos que podemos llevarnos de ellos.
Paola Aguilar
Responsable de Comunicación
Cumbres International School México