El acoso escolar no es un fenómeno nuevo. Ha existido siempre y, aunque hoy se hable más de él, sigue ocurriendo en muchos colegios. La diferencia no está en si existe o no, sino en cómo se enfrenta. Hay colegios que reconocen su presencia y trabajan activamente para prevenirlo, y otros que insisten en que“aquí no pasa”. Negar la realidad no la transforma; solo deja a los niños más vulnerables y desprotegidos.

Ver o no ver: una decisión institucional

Cuando un colegio afirma que en su comunidad no hay bullying, generalmente hay dos posibles razones detrás:
o no quiere verlo,
o no quiere que los demás lo vean.

En ambos casos, el problema no desaparece; por el contrario, suele crecer.Es responsabilidad de cada institución educar a sus docentes para detectar señales tempranas de acoso y poner atención en donde realmente importa: la convivencia diaria entre los alumnos.

El bullying rara vez comienza con una agresión evidente. Normalmente se origina en conflictos no resueltos, burlas repetidas o dinámicas de exclusión.La diferencia entre un colegio que enfrenta el problema y uno que lo ignora está en la intervención temprana. Un colegio comprometido con el bienestar de sus alumnos no espera a que la situación se vuelva grave; actúa antes de que un conflicto cotidiano se convierta en acoso sistemático.

¿Qué es y qué no es bullying?

Es fundamental distinguir entre un conflicto entre pares y un caso de bullying. No toda discusión o desacuerdo constituye acoso. Para que una situación sea considerada bullying, deben presentarse tres características esenciales:

·       Intencionalidad:la agresión no es accidental, existe una intención clara de dañar.

·       Repetición en el tiempo: no se trata de un evento aislado, sino de una conducta constante.

·       Desbalance de poder: una de las partes tiene ventaja sobre la otra, ya sea física, social o emocional.

Los colegios que se toman en serio la prevención del acoso cuentan con protocolos claros para evaluar cada situación y actuar de manera adecuada. Una intervención incorrecta puede minimizar casos reales o, por el contrario, etiquetar erróneamente conflictos esporádicos.

¿Qué hacer cuando el bullying ocurre?

Una escuela responsable no solo trabaja en la prevención, sino que sabe cómo actuar cuando el acoso se presenta. En el Cumbres International School México contamos con estrategias claras para atender estas situaciones, entre ellas:

·       Protocolos de actuación: planes definidos que establecen los pasos a seguir ante un caso de bullying.

·       Capacitación constante del personal: formación para docentes, auxiliares de transporte, profesores de academias y demás colaboradores, con el fin de identificar señales de alerta y canalizar adecuadamente cada situación al prefecto de disciplina, coordinador de tutores y al Departamento dePsicopedagogía.

·       Acompañamiento a los involucrados: estrategias de contención, intervención y reflexión que van más allá de la sanción, buscando un aprendizaje real.

·       Participación activa de las familias: comunicación constante con los padres de familia para trabajar de manera conjunta.

La responsabilidad es de todos

Decir “en este colegio no hay bullying” no es una garantía; muchas veces solo significa que se ha elegido mirar hacia otro lado. La verdadera pregunta es qué están haciendo los colegios para prevenirlo, detectarlo y abordarlo. Una institución que asume su responsabilidad no teme hablar del tema, sino que implementa acciones concretas para garantizar un entorno seguro para todos sus alumnos.

El acoso escolar no desaparece por negarlo, pero sí puede erradicarse con compromiso, conciencia y acción constante.

Referencias
Crece Libre. https://crecelibre.org/
UNESCO (2019). Behind theNumbers: Ending School Violence and Bullying.
UNICEF. Acoso escolar:qué es y cómo ponerle fin.

Mtra. María Macarena Mosca
Coordinadora de Psicopedagogía